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Introspección

Escucha tu voz interior.

Conéctate.

Eso dicen los que saben del tema.

¿Cuándo la dejamos de escuchar? ¿En qué momento dejamos de soñar? ¿cuándo dejamos de permanecer expectantes a esa voz?, esa que nos ayuda a ser plenos y felices, porque somos quien somos.

Estoy en una etapa de mi vida que siento es un parteaguas, en la que me cuesta tanto virar hacía un lado sin empezar a extrañar el camino que no se ha tomado.

Son tantas cosas a la vez, y puede ser que a la vez no sean muchas, o más bien que sean situaciones o prejuicios de lo que se supone debemos ser o debemos cumplir.

Pero lees una nota donde habla de pobreza en nuestro país, donde una familia debe ganar 3 salarios mínimos al menos para medio comer, y aún así seguir en pobreza.

Entonces pienso, ¿Cómo dejo mi trabajo? Ese que me ha dado tanto, pero al que también le doy mucho de mí, mi tiempo, mis pensamientos, mis preocupaciones. Ese por el que doy gracias a Dios, pero al que a veces me cuesta ir.

Más por las tardes, a sabiendas de que mis hijos están sin mí, esperando a que llegue para revisar tareas, para jugar, para cenar, para estar con mamá.

Y los veo crecer y me entra una nostalgia, los extraño, ¿en qué momento crecieron tanto? ¿Cuándo fue que dejaron de ser tan bebés?

Es todo un arte el combinar ser mamá con trabajo fuera de casa, mi esposo me dice que mucho está en cómo veo las cosas.

Y tiene razón, hay que aprender a soltar…

Y regreso a donde empecé, ¿Qué es lo que quiero yo?

En introspección sigo, mientras lo descubro.

 

Gracias por leer.

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Club de lectores

El día de hoy asistí a la escuela de mi hija para leer un cuento en compañía de otra mamá. El ver la cara de mi hija al verme y llamarme me hizo sentir avergonzada y a la vez orgullosa de que me viera ahí.

Por mi trabajo no me es posible asistir a la salida por ella a la escuela =(

Entonces trato de participar en ese tipo de eventos para que mi presencia en su escuela se le grabe aunque sea un poquito.

Me doy cuenta de como es importante compartir con ellos, que nos vean presentes, fueron sólo unos minutos los que estuvimos ahí, pero fueron suficientes para ver su carita sonriente todo el tiempo, intentando participar, me siento dichosa de tener esa oportunidad. Y también agradecida con el Papá que nos ayudo en el tema técnico del cuento.

La vida es eso, momentos, sólo momentos.

Procuremos que los mismos sean memorables.

 

Gracias por leer.

“El tono con el que le hablamos a nuestros hijos, se convierte en su voz interior”

Leí esta frase el día de hoy y me quede pensando en ello, ¿Cómo les hablo a mis hijos? Es cierto que no les grito, o al menos lo intento. Pero si puedo verme hablándoles impaciente muchas veces, porque ya es tarde, porque hay prisa, presionándoles.

Me apena reconocer lo anterior y me cuestiono que ¿finalmente quien tiene prisa? ¿Ellos o yo?

Obviamente como adultos siempre sentimos que hay cosas por hacer, cumplir con nuestras obligaciones, nos sentimos apresurados; corriendo. Vamos por la vida la mayoría del tiempo sin estar consciente de estar ahí  donde estamos y de disfrutar (aunque se oiga trillado) cada momento y cada gesto.

No creo que la mayoría nos subimos al tren de la vida y vamos siguiendo lo que creemos es el “deber ser” y ahí vamos correteándonos para lograrlo. Borrando o palomeando lo que se supone debemos cumplir según la etapa de nuestra vida. Olvidándonos de lo esencial,  de que ese momento no volverá a pasar.

Cada día me doy más cuenta que no tenía para que apresurarme a nada, que las cosas iban a llegar en el justo momento que estuviera lista para esa vivencia, situación u oportunidad.

Regresando a mis hijos, me propongo a partir de hoy tener más cautela para dirigirme a ellos, aunque yo tenga prisa, respetando el momento y repitiéndoles aún más con mayor constancia cuanto los amo.

Gracias por leer.

¿A ti que te hace feliz?

Y entonces la mire y le dije ¿y a ti que te hace feliz? y ella con una sonrisa amplia que irradiaba luz desde sus ojos, me dijo tu mami, porque te veo sonreír. =)

Sentí tanta emoción que casi lloro, la bese y me sentí afortunada de estar tan consciente de ese momento que muy probablemente se me hubiera perdido entre las prisas de la mañana, la pereza que nos ronda cuando no queremos ir a donde vamos.

Que bonita manera de comenzar el otoño. A mi me hacen feliz muchas situaciones, pero sin duda mis hijos son una de las mayores bendiciones en mi vida que me llenan de dicha y gozo.

¿y a ti que te hace feliz?

Gracias por leer.